El Pro se paga por algo concreto
El apellido Pro suele añadir teleobjetivo, más hercios, más batería o un cuerpo distinto. Si no vas a usar el zoom ni la pantalla extra, estás pagando un nombre. Abre las dos fichas en Terxo y resta: ¿qué número cambia de verdad (cámara, Hz, mAh, chip) y cuántos euros hay en medio?
El base gana cuando el salto es pequeño
Si el chip es de la misma familia y la cámara principal es la misma resolución, el Pro solo compensa con teleobjetivo o con una batería que tú sí vas a notar. Un base del año anterior, más barato, a veces bate al Pro de este año en lo que usas. La generación no es un argumento; los datos de la ficha sí.
Tres preguntas antes de pagar
¿Haces zoom más de una vez por semana? ¿La pantalla del base se te queda lenta o pequeña? ¿La diferencia de precio es menor que lo que te dura el móvil? Si las tres respuestas son no, quédate en el modelo normal o en la generación anterior. El Pro es una herramienta, no un escalón obligatorio.
El modelo anterior también cuenta
La comparación no siempre es entre el base y el Pro de este año. A menudo la tercera opción es la mejor: el Pro de la generación anterior puede costar lo mismo que el base actual y traer mejor pantalla o cámara. A cambio tendrá menos años de soporte y quizá un procesador algo más antiguo, así que compara las fichas y las fechas de lanzamiento antes de decidir. También cuenta el tamaño, porque algunos Pro existen solo en formatos grandes. Y revisa las variantes: un base con más almacenamiento puede acercarse tanto al precio del Pro que la decisión cambie. Compara siempre las versiones que comprarías de verdad.